Rozalén cumple su sueño y canta en Pirineos Sur

Rozalén en Pirineos Sur. Foto: Delfín Sarasa

La segunda artista en subirse al escenario flotante de Pirineos Sur la noche del viernes fue Rozalén. Emocionada y prácticamente sin palabras la cantante daba las buenas noches y explicaba lo feliz que estaba de estar tocando en ese escenario ya que desde que empezó dijo que era uno de sus sueños. Por fin, en esta XXIX edición lo ha cumplido. Además, el día anterior recibió un premio ‘Música e Integración’ en Huesca y cantó con la Ronda de Boltaña ‘La tumba de la golondrina’. La ilusión le sobresalía de su cuerpo y es que en varias ocasiones repitió lo nerviosa e ilusionada que estaba ya que para ella esta es una tierra especial.

El concierto comenzó con una pequeña bienvenida a este viaje que prometía estar cargado de emociones. Y tanto es así que nos montamos con Este tren que empezó siendo intenso con canciones como La línea, La maza y Mar en el trigal que no está en ningún disco. Una canción que habla de la grieta de ese momento en que solo nos fijamos en esos fallos de la persona que tenemos delante.

Tras estos momentos más nostálgicos. Rozalén dice que “baje la bola de discoteca” que es hora de ponerse a bailar. Nos encontramos con canciones como Vivir que es un canto a la vida, siguiendo con El día que yo me muera o con algunos de sus éxitos como 80 veces y Comiéndote a besos. El público ya no podía parar de cantar y bailar las diferentes melodías y estilos que la cantante nos ofreció en esa noche mágica.

La recta final del concierto estaba llegando y ya algún valiente se había tirado al agua. Digo valiente porque la noche del viernes no fue nada veraniega, más bien parecía que ya estábamos en octubre. Rozalén nos contó que hace un tiempo estuvo conociendo la zona porque su abuelo había estado arraigado también a estas tierras y ella conecta mucho con la naturaleza que rodea a estas montañas. Con Y busqué y Girasoles arrancaba ese final para hacer que todos disfrutáramos con Agarrarte a la vida. Escucharla es una mezcla de emociones y sentimientos que te llegan a lo más profundo de tu cuerpo y, no solo eso, porque ver como ella está viviendo cada segundo encima del escenario es algo precioso. Se nota que cada palabra que sale de su boca es pura verdad. Antes de cantar La puerta violeta que todos estábamos esperando nos contó que la montaña que se ve, también, es parte de esta tierra aragonesa. La artista se despedía con mucho cariño y habiendo cumplido un sueño al ritmo de El paso del tiempo.

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