Robe inunda de rock la penúltima noche de Pirineos Sur

Rock, canciones de siete minutos, recuerdos de otras épocas, algo de lluvia, pero sobre todo, ganas de pasarlo bien. Así nos sentimos anoche en Pirineos Sur con el concierto de Robe. Más de 4.000 personas se dieron cita en Lanuza para escuchar su último trabajo, Mayeútica, aunque también hubo tiempo para escuchar algunos temas de, probablemente, la banda de rock más icónica del país, Extremoduro.

La noche más rockera del festival arrancaba en torno a las nueve de la noche con algún rayo de sol que todavía se colaba entre las montañas de este maravilloso paraje. Ciclonautas nos deleitó con casi una hora de concierto en el que se dejaron todo sobre el escenario. Los temas Bienvenidos los Muertos o Qué Tal? retumbaron en el anfiteatro. Para los que todavía no les conocen, es un proyecto hispano-argentino iniciado por el cantante y guitarrista de Calaña, y el batería de Marea. Posteriomente, el bajista de JaTaJa, El Txo, completó el grupo.

Con este preludio, a las 22:20h, el sonido del violín arranca los primeros aplausos de la noche bajo las notas musicales tan características de Robe. Con toda la banda en el escenario, Robe aparecía y, con la primera frase cantada por él, se nos pusieron los pelos de punta a unos cuantos. Son muchos años escuchando su música y, verle en directo, emociona. Con 60 años, pocos artistas se lanzan a recorrer las carreteras de España, haciendo una gira con tres horas de directo. Se nota las ganas que tenía Robe de volver a vibrar y realizar conciertos.

«¿Y si no es aquí, ¿dónde? ¿Y si no es ahora, cuándo? ¡Estáis aquí! ¡Ahora es cuando!». Bajo esta premisa que despertó al público, empezaba el viaje con el tema Del Tiempo Perdido. Robe lo tiene muy claro. Quiere vivir el momento, sin olvidar el pasado. La primera parte del concierto fueron para estos nuevos temas en solitario, Por encima del bien y del mal, Querré lo prohibido, Nana Cruel, entre otros. Tras esto, el anfiteatro se vino arriba cuando empezamos a escuchar temas de Extremoduro. Tango suicida fue el primero en aparecer. El siguiente propició uno de los momentos de la noche, la Dulce introducción al caos de esa Ley Innata que, desde 2008, sólo ha traído éxitos para Robe.

Tras este regalo, el concierto llegaba al descanso con Inteligible, cuando la lluvia empezaba a caer con fuerza. Momento perfecto para reponer fuerzas antes de escuchar los 43 minutos que dura Mayeútica. Una obra que comienza con un interludio, seguido de cuatro movimientos y una coda final. Este disco nos deja frases como «Voy caminando y, de cuando en cuando, encuentro una canción que me empuja, me eleva y me lleva». 30 minutos de descanso que merecieron la pena al escuchar este disco en directo. Resulta complicado de definir con palabras lo que se siente al ver a Robe paseándose por los trastes de la guitarra sin detenerse, disfrutando con el resto de su banda y transmitiendo esa energía al público.

El final de la noche vino cargado de recuerdos. Tres temas finales de Extremoduro que desató la locura en Pirineos Sur. Jesucristo García, Puta y Ama, Ama, Ama y ensancha el alma. A título personal, me quede con esas ganas de escuchar algún tema más como So Payaso o Si te vas…, aunque no se le puede pedir más a Robe que lo dió todo por y para el público. Si no pudiste acudir anoche, tendrás una nueva oportunidad de disfrutar de esta gira, en Zaragoza, el domingo 9 de octubre en el Pabellón Príncipe Felipe.

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