Reyes Calderón: “Hasta que no me meto en la cabeza de ese asesino no soy capaz de actuar como él”

La gran dama del crimen en España regresa con esta novela El juego de los crímenes perfectos esta vez nos adentra en el Palacio de Hielo durante la pandemia y con un misterio: el ataúd no reclamado de una anciana. El inspector Salado y su ayudante Jaso acompañan al supersticioso juez Calvo a la inspección preliminar, que les depara una sorpresa: en su interior hay un varón con traje a medida y un Rolex de oro en la muñeca. Lo que parece una confusión de clasificación les introduce poco a poco en un macabro juego.


La novela comienza en el Palacio de Hielo que se habilitó como una morgue durante la pandemia y nos encontramos con el inspector Salado y el juez Calvo

Arranca en un Palacio de Hielo que nos sorprendió a todos cuando vimos la imagen en televisión o en las redes sociales. La novela comienza cuando solo hay un ataúd y queda poco para poder volver a ver el hielo en este lugar. Queda uno que es una imagen de esperanza como diciendo que estamos saliendo de esa pandemia. Pero, efectivamente cuando hay un cadáver no reclamado, el juez tiene que personarse e intentar encontrar quién es, avisar a sus familiares y en caso que no los tenga hacer un enterramiento público. En este caso resulta que cuando abren el ataúd no se encuentran con lo que esperaban.

En El juego de los crímenes perfectos nos adentras en una época en donde el mundo entero se vio desbordado por la pandemia. ¿Desde el principio tuviste claro que se situara en este hecho o se gestó más tarde?

La verdad es que la idea procede de leer una circular que decía que se prohibían hacer autopsias durante el periodo de pandemia. Mi mente criminal enseguida empezó a funcionar porque en un momento en el que no se pueden hacer autopsias, mucha gente está muriendo por Covid y puedes pasar cualquier muerte por esa causa es el momento oportuno para realizar un crimen perfecto.

Haces referencia al egocentrismo que pueden tener los asesinos que se creen artistas y necesitan que su obra se vea

Hay un rasgo patológico en estos psicópatas que es el ser narcisistas, se creen más listos y mejores que los demás y desprecian a cualquier persona que no sean ellos mismos. En ese sentido les gusta exhibir su valía. Por eso, hay muchos psicópatas que mandan cosas a los periódicos o exhiben a los muertos de una determinada manera.

Recurres mucho a los detalles para poder establecer las claves de la investigación

Sí, la suerte está en los detalles. La policía siempre va por detrás porque está esperando a que el asesino haga un movimiento para poder seguirle. Aquí, los detalles son los que le dan la pauta para coger de nuevo la investigación.

¿Cómo fue el momento de investigación para la novela?

He leído mucho, pero toda la parte médica está supervisada por médicos. A los sanitarios les molesta mucho cuando no tratamos bien su lenguaje y, por eso, he querido ser muy cuidadosa.

Contamos con grandes protagonistas en esta historia: el juez Juan Calvo, la doctora Padierna o el joven agente Jaso

Son personajes que me surgen de una forma tan espontánea que creo que me lo tengo que hacer mirar. Una doctora te puede surgir espontáneamente, pero que te surja un asesino no es tan común. A mí me divierte enormemente moldear el alma de los personajes. Hasta que no me meto en la cabeza de ese asesino y lo entiendo no soy capaz de actuar como él que es lo que se hace en las novelas.

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