Reivindicaciones, humor y emoción en la X gala del Teatro

Zaragoza. El humor estaba asegurado encima del escenario del Teatro Principal en donde anoche se celebró la X Gala del Teatro. A la cita no faltaron la versión humorística de Rajoy y Puigdemont que acabaron besándose sobre el escenario. La gala también se hizo eco del insuficiente apoyo que recibe siempre el sector del teatro en Aragón. Tampoco faltaron las emociones y el espectáculo durante las dos horas y cuarto aproximadas que duró la gala de los Premios de las Artes Escénicas de Aragón.

Esta décima gala estuvo presentada por Encarni Corrales, Joaquín Murillo y Javier Sierra, los profesionales del sector dieron sus premios. El premio de Pedagogía Infantil fue para la PAI; el de Escenotecnia lo recibió Antonio Fernández Garza; Javier Aranda obtuvo el premio Revelación; Antonio Duque subió al escenario para llevarse el premio Aragoneses por el Mundo; y Luis Felipe Alegre recibió el que distingue a una Trayectoria. Una actuación destacada la de este último que hizo recitar a todo el teatro el poema “Apología y petición”, de Gil de Biedma.

Tres compañías compartieron el galardón al TrabajoChe y Moche, que cumple 20 años; Tranvía Teatro (30) y Titiriteros de Binéfar (40). Tres nombres claves en la historia de la escena aragonesa, sin cuyas aportaciones no se entendería lo ocurrido en el panorama cultural en las últimas décadas. Los tres demostraron en sus palabras que el sector vive, pese a las dificultades económicas, una pequeña edad de plata en Aragón. El punto de emoción en los ánimos y la gran ovación de los presentes fueron para Pilar Doce y Carlos Vega que recogieron el Premio Honorífico y un sinfín de muestras de cariño.

Además de Corrales, Murillo y Segarra, que jalonaron la gala con sus gags y números cómicos, hubo espacio también para la reivindicación. María López de Insausti, presidenta de ARES, asociación que organiza el acto, reivindicó el papel del sector en la sociedad y pidió más atención por parte de las diputaciones zaragozana y turolense. Antonio Duque leyó el manifiesto del Día Mundial, en el que la mexicana Sabina Berman reclama: «El teatro, que exige la presencia humana, nos salvará de convertirnos en algoritmos».

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