Rayden brilla encima del escenario flotante de Pirineos Sur

Rayden en Pirineos Sur. Foto: Delfín Sarasa

Tras el concierto de Residente, la noche del sábado en Pirineos Sur no decayeron es más, subió todavía más el fervor y las ganas de seguir disfrutando de la buena música de Rayden. Las luces se apagaron para dar paso a la intro Himnostalgia y tras ella pasar a la ya famosa Calle de la llorería que resonó por todo el valle.

El rap llegó fuerte con Habla bajito, Itaboy y A mi yo de ayer en donde afirmó que su yo de hace unos años no se hubiera imaginado estar en un lugar como este dando un concierto. Un poquito de calma llegaba con Finisterre y con Nunca será siempre, dedicada a todas las personas que ya no están con nosotros. De su último álbum, no pudieron faltar temas como Don Creíque y El mejor de tus errores que te hace sacar tu lado más nostálgico en el concierto.

Rayden interactuó mucho con el público durante todo el concierto. Una de las cosas que siempre me sorprende es cuando pregunta cuántas personas es la primera vez que lo han visto en directo. Siempre se levanta alguna que otra mano y eso es sinónimo que cada vez son más y más los que nos enganchamos a sus letras, a su música y a su fuerza encima del escenario. Él es uno de los cantantes que por mucho que te escuches el disco, en los directos sorprende considerablemente porque hace que las canciones crezcan y contengan una energía súper especial que es difícil de explicar hasta que la vives en directo.

“Lo bueno de tener amigos en todas partes es que puedes compartir escenario con ellos”, así introducía la siguiente canción en la que invitó a Momo. Los dos junto a Mediyama se montaron un momento irrepetible, que todavía resuena en mi cabeza, con la canción No hay otro.

En el cielo de la boca me sorprendió muchísimo en directo. La colaboración que se ha marcado con Álvaro de Luna es todo un exitazo que al público le encanta porque no dejaron de corearla. El escenario flotante de Lanuza estaba viviendo un majestuoso concierto en el que no se paró de disfrutar desde el minuto uno e incluso algunos más que otros. Me refiero a esos valientes que se metieron al agua y más de una vez Rayden les dijo que iban a coger una hipotermia. La recta final llegaba y con esas últimas canciones nos trasladó al famoso barrio de Malasaña para vivir con él la historia de La mujer cactus y el hombre globo. Pero, no terminó ahí ya que quiso enfrentar al público con una competición dividiéndolos en dos equipos el izquierdo y el derecho para ver quienes cantaban más. Matemática de la carne cerró este concierto y la verdad que no se me ocurre un mejor final feliz para cerrar esta noche tan impresionante a la que se le unió un chapuzón. Esperemos que Mediyama esté bien.

Si tengo claro algo de ver en directo a Rayden es que:

• Nunca me canso de verlo.
• Cada concierto es único e irrepetible.
• Mediyama como dice él sí es posiblemente una de las mejores voces masculinas de nuestro país, pero Rayden tampoco se queda atrás.
• Tiene una banda impresionante. Suenan brutal.
• Engancha y amig@s lectores os aseguro que si vais a verlo una vez repetiréis más veces.
• Si todavía no has ido estás tardando en comprarte una entrada porque lo que yo te dejo aquí solo es una parte de lo que vas a vivir, pero hay mucho más.

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