“Lucía en la telaraña”, la radiografía de un crimen sin resolver

Lucía en la telaraña resume en cinco episodios la complicada trama alrededor del asesinato de Lucía Garrido, que apareció muerta el 30 de abril de 2008 en su residencia en Alhaurín de la Torre. Un caso que se intentó camuflar inútilmente como suicidio y se demostró como una muerte violenta derivada de una complicada mezcla de violencia de género, corrupción judicial, tráfico de animales exóticos e incluso especulación urbanística.

Con una trama que lejos de resolverse está a la espera de una fecha para la repetición del juicio por una serie de errores de forma en el proceso. Una causa a la que todavía le quedan muchos titulares y portadas que protagonizar, y de la que esta producción es una guía inmejorable que permitirá a los espectadores bucear en sus particularidades.

Puede resultar muy complicado seguir la narrativa que presenta la serie, ya que hay muchos personajes que van saltando de un lado a otro. Pero los creadores de la serie tuvieron esto en cuenta y, en primer lugar, organizaron toda la cronología para que los eventos a mostrar fueran comprensibles por el público al mismo tiempo que mantenía un ritmo. Cada capítulo cuenta con este diagrama comentado, lo cual hace del visionado algo más sencillo para tal complejidad de historia.

Lucía en la telaraña no cuenta con un narrador que vaya guiando por el documental. Esto ha permitido que la serie cuente con una objetividad fresca, sincera y actual. Las entrevistas a cada una de las personas relacionadas con el caso dan forma a la historia, donde no hay nada trucado; nada que sea un sí o un no. Las respuestas a esas preguntas crean la estructura de Lucía en la telaraña. Por ello, la expectación se mantiene latente para cada nuevo capítulo.

Desde la profunda investigación detrás del guion, con hasta veinte mil folios de documentación a analizar sobre el caso, hasta la estética; found footage entremezclado con llamadas telefónicas sobre imágenes diseñadas especialmente para la serie y los escenarios de los entrevistados iluminados de manera personalizada para cada uno.

La serie es un correcto entretenimiento que pretende concienciar sobre las corrupciones de las diferentes instituciones de la sociedad, así como mostrar al público que sí se puede seguir luchando por buscar la justicia.

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