La producción española del año tiene el nombre de Amenábar, “La Fortuna”

El Festival de Cine de San Sebastián acogió, por todo lo alto, la presentación de la serie “La Fortuna” de Alejandro Amenábar para Movistar +.

Basada en ‘El tesoro del Cisne Negro’, el imprescindible cómic de Paco Roca y Guillermo Corral, la serie de seis episodios nos lleva por una lucha en torno a un pecio encontrado por una empresa cazatesoros. Con todos los indicios apuntando a que se trata de los restos del naufragio de un barco español, un par de jóvenes se embarcan en la aventura de intentar recuperar el tesoro.

Una serie asombrosa, aventurera y entretenida que recoge muy bien el espíritu original de la obra. Además, sabe encajar perfectamente el desdén por la cultura, los entresijos, los intereses o vicios políticos que se interponen.

Si hablamos de los personajes posiblemente el que más me desencaja es Álvaro Mel, no digo que lo haga mal, pero choca si lo comparas con el resto del reparto principal. Creo que aún le falta un poco de rodaje para este personaje. Ana Polvorosa me sorprende cada vez que la veo en un papel diferente. Sabe encajar perfectamente en este y ha sabido reconducir el trabajo de su compañero. Karra Elejalde tan brillante como siempre con una interpretación divertida y fiel.

Si hablamos de los actores y actrices internacionales no tengo queja alguna. Todos perfectos desde T’nia Miller en su papel de soberbia, con una mujer que sabe poner a la gente en su sitio y no cede para nada hasta un Stanley Tucci y un Clarke Peters que nos asombran con su trabajo y su delicadeza a la hora de encarnar el personaje. Posiblemente, podemos considerar que han sido parte principal del éxito de esta serie.

El director ha tenido claro dos cuestiones a la hora de llevar a cabo la serie: la historia es de esos héroes anónimos, esos funcionarios y diplomáticos que son los que permiten a los políticos colgarse las medallas; segundo, la importancia de cuidar del patrimonio, de la cultura, que acaba ignorada por temas de dinero. Un mensaje que permea todo el metraje de la serie.

El cineasta logra combinar bien los diversos géneros por los que se mueve. Sin embargo, esta mezcla tiene algo de altibajos en su presentación. A nivel cinematográfico, se logra momentos de espectáculo. La batalla naval con el que arranca el segundo episodio es buen ejemplo de ello. El juicio es vibrante, pero otros tramos son algo más arduos y la trama romántica y lo que conlleva queda algo torpe.

Es una serie a la que le espera éxito a nivel internacional, pero que tiene algunos altibajos que podrían haberse mejorado, por no decir evitado.

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