La armonía de Travis Birds resuena en Pirineos Sur

Travis Birds en el escenario flotante de Pirineos Sur. Foto: Delfín Sarasa

El viernes el festival de Pirineos Sur volvió a derrochar talento. Una cita muy especial ya que dos mujeres se subían al escenario flotante. La primera en hacerlo fue la maravillosa Travis Birds que con su guitarra a cuestas, comenzó a hacer sus canciones con una personalidad cautivadora. Su Madre conciencia y Lagarto rojo hipnotizó al público que atónito disfrutaba de la artista en un paraje espectacular. Durante las primeras canciones el público casi se mantuvo en un silencio absoluto por miedo a perderse un detalle de la actuación.

Las canciones poco a poco iban creciendo y, por algunos instantes, cada rinconcito de la laguna se colmaba de música y energía. Tras ese momento, se vuelve a relajar todo y te das cuenta que estás en una espiral de sentimientos y emociones que te van a recorrer el cuerpo durante todo el concierto. Ocurrió con La chica del tren, Maggie 1983 y con esa versión del éxito de Jeanette, Soy Rebelde.

A mí personalmente hay una canción de Travis que me encanta escuchar en directo, Coyotes. Verla el viernes sobre el piano encima y en ese lugar flotante fue algo único y es que tiene algo especial. Contándonos la historia de una vez que se enamoró de una persona que vio por la calle nos llevó a recorrer con ella el tema, Criature of the night.

La noche estuvo cargada de sorpresas cuando le regaló al público Standby de Extremoduro y 19 días y 500 noches de Sabina fueron uno de los momentos álgidos de la noche donde el público no dejó de cantar ni un segundo. El concierto estaba a punto de llegar al final cuando le dedicó su canción Eduardo a todos los que se llamaran así. Con su más que exitoso tema Thelma & Louise siendo coreada por el público se despedía del escenario para dar paso a la siguiente artista.

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