Federico Trillo-Figueroa: “El lector se va a sorprender por algunos datos muy poco conocidos”

Intriga y rigor histórico es lo que nos llega de El censor de Shakespeare, la novela de Federico Trillo-Figueroa donde desgrana las claves de la obra del gran autor y las zozobras políticas y espirituales de una época crucial en la historia de las religiones y de la geopolítica, que enfrentó a Inglaterra y España en los umbrales de la Edad Moderna.


¿Qué se va a encontrar el lector en esta novela?

Se va a encontrar con una novela histórica en donde se va a sorprender por algunos datos muy poco conocidos de la relación entre Shakespeare y España. De fondo, verá la historia de una amistad entre el censor, que fue compañero de estudios y de calle desde pequeñito de Shakespeare. En esa dinámica se trazan los dos mundos: la España que está acogiendo esa decadencia y la Inglaterra que va cogiendo su ascensión.

Leyendo tu libro se ve el gran trabajo de investigación que hay detrás

Sí, llevo muchos años con este tema. Además, en la vida de Shakespeare hay muchas incógnitas, se ha llegado a dudar de si él era el autor de las obras y decían que podría haber sido Francis Bacon, se hablaba también de su matrimonio…

Se hace referencia a ese punto de cambio en la hegemonía política entre España e Inglaterra

Yo hice mi tesis doctoral sobre Shakespeare y el poder político. Es verdad, que a veces aprendes más de las grandes pasiones humanas del amor y el poder que de las obras que de los grandes tratados. Yo tenía un trabajo previo que tuve que ampliar para no patinar. La verdad que se ha conseguido enfrentar esos dos mundos en la novela. A la hora de construir el personaje no es muy difícil si te atienes a lo que él dice en sus obras y a los datos históricos. Por el contrario, el censor lo tienes que sacar de lo que ha censurado y eso me ha llevado más tiempo.

Una pregunta que nos hacemos todos los que leemos tu libro es, ¿cómo es posible esa amistad entre el autor y el censor?

Es una magnífica pregunta porque es el fondo de la novela. La amistad siempre está por encima de los defectos de uno y otro. Ambos son muy tolerantes. El gran crítico de Shakespeare de finales del siglo XX y principios del XXI dijo que Shakespeare era la mera representación del ser humano en la Edad Moderna. Es verdad porque no es un ser que sea perfecto. Sus personajes son claroscuros, son como todas las personas con sus limitaciones y grandezas. Esto es lo que ambos en la novela reflejan. Tienen sus problemas e incluso sus envidias y traiciones, pero lo supera la amistad.

¿Cómo llevaste a cabo la estructura que le has dado a esta novela?

Tuve dudas. Pensé que la censura tenía que verse en un año y, dentro de ese año tenía que verse toda la censura dramática. Dude mucho si mantener la tripartición de comedias, tragedias e historias o hacer primavera, verano, otoño e invierno porque en realidad al ser un desarrollo biográfico de los dos también hay un poco de eso. Si te fijas, en los personajes se va notando como el censor está ya más viejecito. Vi claro que era necesario mantenerlo así.

Una historia que narras en primera persona

Ha sido un reto. Tengo que agradecer a que algunas personas me dijeran que unificara narrador y tiempos. Decidí que tenía que ser el mismo narrador en dos tiempos diferentes e ir construyéndolo en primera persona. De esta forma puedes lanzar pensamientos y reflexiones propias.

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