El rock invade Zaragoza al ritmo de La M.O.D.A.

La Maravillosa Orquesta del Alcohol en el escenario del Espacio Zity (Zaragoza).Foto: Delfín Sarasa

Los domingos dicen que son para descansar, pero este no lo era. Este teníamos que irnos al Espacio Zity de la capital aragonesa para ver a un gran grupo como son La M.O.D.A. El escenario ya prometía no solo por la cantidad de instrumentos que se podían ver, también por ese mural que engalanaba el fondo. Las luces se apagaban y al segundo comienza a sonar I won’t Back Down de Johnny Cash.

Tras esta pequeña introducción, el grupo se lanza al escenario al ritmo de El lunes, La Molinera o Una canción para no decir te quiero. El público ya está muy motivado porque cada palabra y cada nota que sale de ellos son espectaculares. Después de este tiempo tenían muchas ganas de volver a la capital aragonesa y como ellos mismos expresaron “siempre nos habéis tratado muy bien aquí”.

Comienzan a sonar los primeros clásicos de la noche: La inmensidad y Mil demonios y entre saltos, disfrutaban grupos de amigos brindando sus vasos de cerveza. Haciendo una pequeña pausa en los clásicos nos llevan de nuevo al cancionero burgalés con Miraflores. El acordeón de Joselito parece que tuvo algún problema con el sonido y durante el principio del concierto los técnicos intentaron arreglárselo de diferentes maneras. A pesar de eso, tanto él como el grupo no pararon de hacernos disfrutar. Continuaron con La vieja banda, PRMVR o Catedrales.

Siempre emocionante ese Himno nacional que irradia una armonía especial, te traslada y te hace sentirla en lo más profundo de ti. Volvemos a bailar con ¿Quién nos va a salvar? La primera parte del concierto estaba a punto de llegar con esa vuelta a los primeros discos. Se van del escenario, el público los llama porque saben que todavía faltan por sonar algunos temazos.

Dedican la canción Nómadas a la gente de Zaragoza, y a todos los que han hecho kilómetros para venir un domingo. Seguido de 1932 y su: “Solía hablarle de ti, de tus ojos anochecer…” y yo de nuevo flotando en una nube. Las dos últimas canciones definen muy bien el concepto de himno. La primera de ellas es un clásico Héroes del sábado. Ver como el público hace suya esta canción y como esas palabras rebotaron por todo el recinto fue alucinante. Con Mañana voy a Burgos se cierra una noche mágica en Zaragoza.

De esta banda se pueden decir muchas cosas y está crónica no podría hacerles justicia, pero sí dejar claro el buen directo que tienen. Y, si todavía no has disfrutado de ellos podríamos decir que es una obligación el ir a verlos.

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