David Jiménez: “Es una amistad improbable, pero decisiva para la trama que viven”

Inspirada en hechos reales, El corresponsal, de David Jiménez, nos lleva hasta el país «más bello y triste jamás inventado» y descubre el mundo íntimo de los reporteros de guerra.

El joven periodista Miguel Bravo anhela una vida de aventuras cuando le llega su gran oportunidad: es enviado a Birmania para cubrir la Revuelta Azafrán, liderada por monjes budistas. La amistad de Bravo con Daniel Vinton, un mítico periodista que muestra las heridas de batallas pasadas, y su amor por la enigmática traductora Nann Lay serán el preludio de la tragedia que enfrentará al recién llegado a su prueba de fuego.


¿Cómo nace la idea de plasmar en un libro esta historia basada en hechos reales?

Siempre me ha parecido fascinante el mundo de los reporteros y me da la sensación que a la gente le llegan las crónicas, pero realmente no conocen como es el mundo detrás. Con este libro quería contar un poco como es la forma de vida de estos hombres y mujeres que se van a jugar la vida a lugares olvidados. También, quería humanizar a estos personajes contando su trabajo y lo que hay detrás. Por eso el libro tiene esa historia de amor, de amistad y las rivalidades que hay entre las corresponsales.

Dentro de todo lo que se vive dentro del libro hay que destacar la amistad entre Daniel Vinton y Miguel Bravo

En un momento del libro digo “se encuentran en la misma carretera en sentidos contrarios”. Está el joven idealista que llega con la ilusión de ser la estrella del reporterismo y tienes otro que es un veterano descreído que está un poco de salida. Es una amistad improbable, pero decisiva para la trama que viven y les pone a ambos en su prueba de fuego.

Diferentes a la vez que iguales. De uno podemos apreciar esa madurez mientras que del otro las ganas al ser un principiante

Quizás esos dos personajes tengan algo de mí en diferentes fases. Quizás en algún momento yo fui más parecido a Miguel Bravo cuando empezaba y, también, tuve momentos de desilusión y cinismo como Daniel Vinton. Yo creo que todos los periodistas pasamos por esas dos fases.

En El Corresponsal haces un homenaje a Kenji Nagal

Sí, yo vi como mataban a Kenji Nagal a pocos metros de donde estaba cuando fui a cubrir la Revuelta Azafrán en Birmania. Lo he convertido en un personaje en la novela porque ha sido un poco homenaje a él y a otros compañeros que no regresaron de sus coberturas.

La forma en la que describes el paisaje es un punto a favor para los lectores ya que les permite adentrares contigo en cada rincón

Podría haber situado al corresponsal en muchos sitios, pero me daba la sensación que Birmania era el escenario perfecto. Tiene esa mezcla de belleza, exotismo de oriente, pero sometido a una dictadura terrible. Para situar a mis personajes y recrear una aventura como la del corresponsal me daba mucho juego. Yo creo que es un viaje que le puede fascinar al lector.

Al final del libro nos encontramos con esa nota de esperanza que haces

Cuando yo escribía el corresponsal justo se producía un golpe de estado en Birmania. De nuevo me vi ante el televisor viendo escenas de represión y de persecución en las calles de Rangún. Justo en ese al estar escribiendo mi propia experiencia fue bastante emocionante y me hizo recordar de una manera más viva toda mi experiencia de 2007. Son lugares donde es muy difícil cambiar las cosas, pero uno siempre piensa que, al final, el coraje de los birmanos tendrá su premio y conseguirán esa libertad que llevan tanto tiempo esperando.

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