Aroa Moreno: “Me parecería bonito que cuando alguien cerrara el libro fuera a su madre a preguntarle cosas de su vida”

La prosa de Aroa Moreno nos conduce por casi de siglo de nuestra historia reciente a través de La Bajamar. Este libro nos mete en la piel de Adirane que regresa a la casa familiar de su pueblo junto a la ría, en el norte del País Vasco, con la pequeña excusa de registrar la última memoria de la infancia de su abuela Ruth durante la Guerra Civil. Mientras intenta buscar ese nuevo punto de partida, desde su propio pasado, deja atrás a su marido y a su hija de cinco años, sin siquiera una explicación. También, deberá hacer frente a su madre con la que no se habla desde hace años.

Con esta novela, la autora ira tejiendo una genealogía entre madres e hijas de diferentes generaciones que está marcada por secretos familiares y enfrentamientos que hasta ahora las han mantenido alejadas viviendo vidas separadas.


¿Cómo nace esta historia marcada por el dolor?

Esta historia nace de varios lugares. El primero de ellos es mi circunstancia personal. Yo acababa de ser madre cuando me empiezo a plantear el tema de mi segunda novela. Yo quería reflexionar sobre las cosas que me había traído la maternidad, pero no quería hacerlo desde mi propio punto de vista porque me parecía que era un horizonte muy corte. En esa misma época, empecé a ir al País Vasco porque mis padres se compraron una casa y pasaba ahí mucho tiempo con el niño. De alguna manera, me apetecía entender ese lugar nuevo y no. Creo que el País Vasco siempre ha sido un lugar de historia para todos. Yo nací en los años 80 y siempre tenía las noticias de fondo con todo lo que ahí sucedía con la violencia. Quería acabar de entender como había sobrevivido la gente emocionalmente en un lugar que durante el siglo XX había vivido tantas tensiones como la guerra, posguerra, dictadura y, luego la violencia. Finalmente, pasó algo que fue determinante cuando una persona de un pueblo de ahí me contó su historia familiar de como su madre y sus tías habían sido niñas de la guerra y se tuvieron que ir a un exilio incierto. Esa historia me conmovió y empecé a pensar en el coraje que tiene que tener una madre para llevar a sus niñas en un barco sin saber si las vas a volver a ver en mitad de una guerra. De todas estas circunstancias es como que La bajamar se empezó a levantar sola.

Una historia de madres e hijas que está marcada por los silencios y los secretos

Las mujeres tenemos un vínculo muy potente entre madres e hijas. A pesar de estar tan unidas no nos contamos siempre todo. Al final, se impone sobre nosotras la institución de la maternidad que es una institución que no hemos creado las madres. Viene de una cultura y de un patriarcado que nos dice que tenemos que ser abnegadas, sacrificadas, no hablar de los errores de nuestras madres. Me apetecía que estas tres mujeres cada una con su contexto social y político hablaran y levantaran su relato íntimo y muchas veces sumergido.

¿Qué dirías que comparten estos tres personajes de tu novela?

Creo que lo más importante que comparten es el amor. Por otro lado, tienen una herencia que viene de lejos. En la novela se cuenta la historia de ese niño que se cae a la ría en los años 40 por un descuido de su madre. Este relato oral que se pasa de madres a hijas durante generaciones condiciona no solo la forma de ser también, la forma de cuidar. Creo que esto es lo más importante. Ellas son mujeres que anticipan un peligro que les puede pasar a sus hijos y te hace vivir con cierta ansiedad al no tener la tranquilidad.

¿Cómo fue el proceso de documentación?

Para mí ha sido un momento precioso. Me encanta preguntar, conocer gente que vivió esa época, buscar fotos en los archivos, descubrir cómo eran las cosas y como están ahora. Es un proceso largo que nace de muchos lugares. Yo no hago novela histórica, para mí la historia es el soporte donde viven mis personajes. No dejo que salga mucho aunque, sí dejo salir las consecuencias de la historia sobre su vida íntima.

¿Qué sensación te gustaría que se les quedara a los lectores cuando leyeran tu libro?

Me gustaría que sintieran que les ha llevado por delante una emoción nueva en la que no habían pensado, que es la de mirar hacia atrás en las familias. Me parecería bonito que cuando alguien cerrara el libro fuera a su madre a preguntarle cosas de su vida.

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