Arnau Griso se despide de Madrid con un emotivo y buenrollista concierto

Es complicado escribir la última crítica de un concierto de Arnau Griso y más cuando se trata de uno de tus grupos favoritos. Si miro atrás todavía recuerdo el día que los descubrí por casualidad (no lo recuerdo) y, desde ese día no he podido sacarme sus temas de mi cabeza. Canciones que me han acompañado en buenos momentos, con los que me he dejado la voz y, también, me han alegrado en los días más grises. Si las canciones no me parecían suficiente verlos en directo todavía me dejó más alucinada porque lo que desprenden encima del escenario es otra movida diferente que te vicia a querer más. Y, tanto es así que anoche su concierto en Madrid se convirtió en la séptima que pude disfrutar de su directo. Cada uno de ellos ha sido más impresionante y me alegra poder haberlos visto en salas más pequeñas de Zaragoza como en el Teatro de las Esquinas o en la Oasis y, ayer ver como se despidieron por todo lo grande en Madrid.

A estos recuerdos tengo que sumarle lo buena gente que son, lo amables y divertidos que son siempre que los he entrevistado. Y, ahora sí me dejo algo de nostalgia para el final para hablaros de su gran noche en el Wizink Center.

Desde primera hora de la mañana ya había gente esperando a que se abrieran las puertas para conseguir ponerse en primera fila y no perderse ni un solo detalle de lo que iba a suceder. A eso de las 19.30 horas se abrieron y no dejó de entrar el público que venía con muchas ganas, pero a la vez se encontraban algo tristes porque su grupo decía adiós para tomar rumbos separados. Lo que sí dejaron claro durante todo el concierto es que los iban a apoyar y a seguir a los dos aunque fuera por separado. No dudo que ambos van a seguir dándonos guerra en la música y yo espero estar ahí para poder seguirlos.

Las luces se apagaron y entre la oscuridad del escenario aparecieron con la canción con la que nos dijeron que se separaban, Eric Blanch. Creo que no había una mejor forma de abrir el concierto que con el final de todo y, de ahí solo podían ir hacia arriba con No sé nadar y El gusto es mío. Este iba a ser su último concierto en Madrid, pero el público tenía claro que lo iban a dar todo porque como bien dijo Eric “Arnau Griso no se entiende sin Madrid”.

Continuaron con temas de su último disco como Regálate, una canción que consiste en humillar a esas personas. Fue muy divertido ver como en la pantalla del fondo se reflejaban las típicas postales, imágenes o vídeos que alguien siempre te envía como cuando tenías siete años. Carta al hijo que aún no tengo nos lanza un mensaje sobre el futuro que les espera como sigamos así. Esperado por muchos fue escuchar a Eric cantar Mambo que guardaba una dedicatoria para su chica.

De un mensaje de amor nos trasladan a su receta para el mal de amores, Desamortil. Con el siguiente tema, Te lo juro, Arnau aseguró que es una de las letras que mejor les han salido durante estos años. Además, habló del mensaje que hacía unos días lanzaba por Instagram en donde contaba que estaba con antidepresivos. Con esto quiso dejar claro que si alguien está mal tiene que pedir ayuda y que cuando preguntemos a alguien si está bien tenemos que hacerlo de verdad y, no solo por educación. Creo que Arnau fue muy valiente al decirlo durante el concierto, con público delante que no es lo mismo que subir una foto contándolo. No quiso perder la oportunidad de agradecer a todos su cariño y aseguró “después de unas semanas de mierda por fin estoy disfrutando con este concierto”. Nos alegramos mucho por ello.

Yo, Malditaharina (con su momento Flying free), Don Micilio, Quiero, quiero y quiero, Ser y estar o el tema One euro, one party que consideraron que era surrealista que11 años después estuviera sonando en una noche como la de ayer. El público se lo estaba gozando en cada minuto, no pararon de corear sus nombres, de gritar, saltar, lanzar condones hinchados por el aire… quisieron darles una sorpresa a sus artistas preferidos sacando globos de colores para lanzarlos al aire durante la canción, los mismos que acabaron bajando al final y convirtiéndose en toda una traca.

Se les veía emocionados y disfrutando de cada segundo encima del escenario… pero, lamentablemente para todos el concierto tenía que ir terminando. Todos sabemos que su intento por criticar las redes sociales no les salió bien así que no podían dejar de tocar Para que el mundo lo vea que terminó como la portada de Eric Blanch.

Los sonidos más potentes llegaron con Mi otro yo y Autoextinción. Momento en el que deciden cumplir un sueño: tirarse al público. ¿Lo consiguieron? Sí ¿Estaba el publico preparado para que saliera bien? No, pero sí lo lograron que es lo importante. Súper emocionados se despedían con Es gratis, logrando agachar a todo el Wizink y saltando a la vez con una lluvia de confetis.

Acompañados de su banda se despedían de punta a punta del escenario al ritmo del Yo quiero bailar de Sonia y Selena. Olvidarnos de sus directos y de sus canciones va a ser complicado. Siempre serán aquellos tipos que nos trajeron una revolución bananera a nuestras vidas y, que no sabías con lo siguiente que te iban a sorprender. Gracias siempre por hacernos disfrutar con vosotros.

No quiero despedirme sin antes hacer un ¿Qué nos ha dejado Arnau Griso en nuestra vida? (seguro que me dejo cosas):

• En la amistad hay que ser y estar
• Su Desamortil esa fórmula mágica para pasar el mal de amores
• No tenemos que pensar solo en nosotros mismos en las relaciones
• Ojito con la comida a domicilio que es un vicio sin salida
• Estamos reventando el planeta y tenemos que cuidarla para los que están por venir
• Tres deseos pueden hacer feliz a mucha gente necesitada
• Sonreír es gratis por mal que podamos estar
• Es mejor separarse antes que perder a un amigo

Gracias de nuevo. Siempre Arnau Griso.

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