Marçal Girbau: “Ese “viaje” del hermano y del autor permite construir un relato que va más allá de los hechos diacrónicos”

El autor Marçal Girbau nos presenta El vuelo de Cristina. Una historia real que se sitúa en 2015 cuando un piloto desequilibrado de Germanwings hizo estrellarse conscientemente un vuelo Barcelona-Düsseldorf y mató 149 personas. Cristina era una prometedora doctora en neurociencia que trabajaba en la farmacéutica Bayer, y murió en aquel vuelo.

¿De qué os conocíais Cristina y tú?

La familia de Cristina y mi familia, desde los años 80, justo antes de que naciera yo y el hermano pequeño de Cristina, se mudaron, por casualidad, a la misma calle con cuatro casas de distancia entre sí. Otra casualidad fue que nací tres días de que naciera Sergio, el hermano de Cristina. Desde pequeño lo hicimos todo juntos porque éramos amigos, íbamos al cole juntos, a hacer deporte… Yo a Cristina la conozco porque era la hermana mayor de mi amigo. Es decir, a Cristina la conozco a través de su hermano que es mi amigo de la infancia.

¿Cómo nace la oportunidad de escribir este libro?

Sergio me pide hacer el libro. Es un encargo que me llena de orgullo y fue un gran reto porque la posibilidad de decepcionar estaba muy cerca.

En el libro reflejas y le presentas al autor la vida de Cristina antes de contar como sucede la tragedia

Sergio me llamó y me dijo que lo que quería era un libro homenaje a su hermana en donde relatara su vida, sus logros y, también, que sirviera de reflexión sobre lo que había pasado con las negligencias del tratamiento posterior recibido por la justicia. Yo le dije que lo veía muy bien, pero que creía que el libro tenía que tener una dimensión más que era “el hecho más literario”. Para mí es un libro que hago junto a mi amigo de la infancia sobre su hermana víctima de Germanwings. El hecho de que sufras la perdida de tu hermana de una forma trágica y una forma de pasar el duelo y hacer las paces sea encargar un libro sobre tu hermana me parece tan bonito como excepcional porque la gente no piensa en hacer un libro ante estas situaciones.

Queda muy bien reflejado y le da un sentimiento especial al libro las palabras textuales de Sergio en algunos momentos

Yo le dije que quería hacer el libro juntos. Él no iba a escribir nada, pero lo que íbamos a contar juntos sería la búsqueda de su hermana. Fuimos a Alemania a ver cómo vivía, dónde y cómo trabajaba, generar también el lugar de la tragedia. Ese “viaje” del hermano y del autor, con sus diálogos pertinentes, permite construir un relato que va más allá de los hechos diacrónicos.

Haces referencia al hecho como un atentado y muestras las negligencias que se llevaron a cabo

No es solo las negligencias que hubo también es preguntarnos qué entendemos por terrorismo. En el estado español durante muchos años se ha hecho un uso nacionalista y partidista del terrorismo. Hasta el siglo XXI con los atentados de Atocha en España cuando se hablaba de terrorismo solo había en el imaginario de todo el mundo el terrorismo de ETA. Pero, el mundo y nuestra historia ha evolucionado. ETA ya no existe como organización terrorista y, por el contrario, de repente el estado español ha dejado de tratar el terrorismo, desde un punto de vista político, del mismo modo que lo hacía con ETA. En este caso, ha perdido el interés de luchar para la consideración de un atentado terrorista.

Para mí lo importante es que nos pongamos de acuerdo con lo que es un atentado terrorista. Aunque parezca una discusión solamente léxica no lo es. En función de cómo se catalogue, de si es o no considerado un atentado terrorista tiene unas repercusiones directas en los derechos de los familiares de las víctimas. Por eso, en el libro digo la importancia de un sustantivo o un adjetivo. En el libro propongo una reflexión a través de diferentes ejemplos de hechos que se han considerado terrorismo. Sobre qué es terrorismo y porqué ha sido catalogado como terrorismo sin ningún pudor y por qué no ha sido catalogado como tal el hecho que sucedió el 24 de marzo. La conclusión final para mí es que al estado no le interesa para nada que sea considerado terrorismo porque eso conlleva reconocer unos derechos a las familias de las víctimas.

Yo reflexiono porque al fin y al cabo la consecuencia que consiguió el copiloto con sus hechos es muy parecida a la consecuencia que se consiguió en el 11-S. A raíz de la tragedia de Germanwings a día de hoy todavía hay gente que tiene mucho miedo a coger un avión.

Es curioso que el sistema de seguridad aplicado después del 11 de septiembre de 2001, lo que permite a un piloto sea encerrarse en la cabina para que nadie entre y, en este caso esto posibilitó el atentado del piloto suicida de Germanwings

Este mismo sistema de seguridad ideado después del 11-S es supuestamente el que permite al copiloto provocar esa barbaridad. Es en cierto modo una paradoja humana y, por decirlo de alguna manera, cuando pensamos que inventamos una solución y lo que estamos es cavando nuestra tumba.

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