Carlos Sadness y su “Tropical Jesús” ponen sonido a la noche zaragozana

Carlos Sadness lleno de magia y luz a la capital aragonesa. Foto: Delfín Sarasa

Carlos Sadness, uno de los artistas alternativos más internacionales el momento, presentó anoche, en el Auditorio de Zaragoza, su nuevo disco Tropical Jesus. En un espacio que contaba con todas las medidas de seguridad requeridas en estos tiempos, el artista contaba con una sala prácticamente llena.

Sonó una intro que dio lugar a Ciclo Lunar, un nuevo tema muy apropiado para romper el hielo entre el público que permanecía sentado y atento. Carlos salía al escenario con una gran sonrisa por estar en la capital aragonesa presentando un disco al que tanto cariño le tiene.

Intercalando temas más clásicos, recorrimos su nuevo trabajo con temas como Chocolate y Nata. A este tema le siguió Me Desamaste. Y tras unos temas se dirigió al público diciendo “No sé si Fernando Simón dejará perrear en el Auditorio, pero como estará ya dormido…que se levante el público que quiera y que perree al ritmo de Cuando todo estaba bien”. El artista que no paró de hacer bromas con los ahí presentes aseguró que estaba encantado de venir a Zaragoza y de recorrer sus salas. Contó que empezó en el Teatro de las Esquinas, luego pasó por la Sala López, la Oasis, que estuvo en uno de los festivales de referencia de la ciudad como es el FIZ hasta llegar al Auditorio. Además, contó que durante el concierto del Teatro de las Esquinas se quedó alucinado con lo bien que cantaba el público y asegura que siempre que viene a la capital se lo advierte a su grupo.

Carlos Sadness en el Auditorio de Zaragoza. Foto: Delfín Sarasa

Continuó con unos de sus hits más conocidos Isla Morenita y Ahorita. Temas que el público no dejó de corear en ningún momento. A estos le siguieron temas como Adiós a los Dinosaurios, Longitud de Onda, Física moderna y subiendo las pulsaciones con Amor Papaya. Entre sus temas hizo una pausa para explicar que su canción favorita es la menos escuchada de cada disco suyo en Spotify. Así que en cada concierto canta la que menos gusta para hacer que la gente la escuche, en este caso hablaba de Número Oculto, una canción que aporta beats propios del urbano.

El público en pie, aplaudía y ya se iba vaticinando el final del concierto. Linternas de los móviles encendidos para iluminar una escena impresionante al ritmo de Días Impares. Antes de terminar el concierto, Carlos tuvo un momento de improvisación en donde se puso a rapear para recordar que este año no se han podido celebrar las Fiestas del Pilar. Frases como que está Kase.O en Zaragoza, habla de la Plaza del Pilar, del Ebro y el público no paró de aplaudir y de gritar emocionados con el artista al hacer este homenaje, en estas circunstancias, hacia la gente y la ciudad.

Reivindicó la posibilidad de que se hagan estos conciertos, que tenían miedo y que se alegra de poder haberlo organizado. Antes de empezar a presentar las últimas canciones, una persona del público le grita para decirle que le ha traído un regalo, a lo que él responde que se quede al final del concierto para que se lo pueda dar.

La noche se llenó de su «Tropical Jesus». Foto: Delfín Sarasa

Ahora sí, llegaba el momento de los últimos temas para acabar con una noche redonda Aloha, Te quiero un poco y Que electricidad. Así Carlos Sadness cerraba una noche de emoción en donde supo bien como introducirnos en su Tropical Jesus. Se pudo bailar, se pudo cantar y se intentó perrear. Lo que sí ha quedado claro, es la evolución del artista desde su primer concierto aquí hasta esta noche en donde nos introdujo a unos ritmos y a una escena musical que le está haciendo brillar allá por donde llega.

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