Reyes Monforte: “Las palabras son el refugio de las víctimas y del lector”

Reyes Monforte nos presenta "Postales del Este". Foto: Paco Navarro

Reyes Monforte regresa con Postales del Este, una historia basada en hechos reales, un emocionante relato sobre la memoria, el amor y la esperanza en medio del horror de Auschwitz. Esta novela en donde el poder de las palabras llega a ser liberador te hará emocionarte y conocer una parte de la historia de nuestras vidas.


¿Cómo nace esta historia?

La historia nace en uno de mis últimos viajes a Auschwitz-Birkenau. A mí siempre me ha llamado mucho esa parte de la historia de Auschwitz, el holocausto, el cómo fue posible que llegáramos a eso y cómo llegamos a eso. Yo al museo estatal de Auschwitz-Birkenau habré ido unas 10 o 12 veces y en una de las últimas visitas encontré la fotografía de María Mandel en un panel donde recogían las fotografías de las personas que habían tenido poder y mando en el campo de exterminio. Eran todos hombres vestidos con sus trajes de las SS y únicamente había una mujer vestida con una blusa blanca. Me acerqué para ver quién era esa mujer y descubrí a María Mandel. A pesar de lo mucho que había leído, de lo que había visto y lo que me había documentado sobre Auschwitz no la conocía.

Ahí es donde empezó a gestarse Postales del Este. Con esa fotografía que me llevó a documentarme y a conocer más de la historia, sin pensar en ningún libro. Me llamó mucho la atención que en 1942 una mujer fuera capaz de convertirse en la mujer más poderosa de Auschwitz y casi de toda la Alemania nazi.

En esa misma visita, le comenté en alto a mi amiga de Estados Unidos que no sabía que había habido una mujer con tanto poder en Auschwitz. Otro visitante me dijo que lo importante no era la fotografía sino las fotografías, las postales, las cartas y los mensajes que cuando se levante realmente el suelo de Auschwitz vamos a conocer y a encontrar. Yo no sabía que se removió el suelo del muso por las reformas y obras de acondicionamiento y se encontraron postales, cartas, mensajes, planos, objetos personales que habían enterrado ahí los prisioneros con el temor a que desaparecieran, de que ellos fueran asesinados y que el mundo no supiera nunca lo que había sucedido ahí. Fue unir esas dos vivencias que tuve y así nació Postales del Este.

Con esta historia nos llevas de la mano para conocer la historia de Ella y la bestia de María Mandel que para muchos es desconocida

Sí, claro porque hasta yo misma las desconocía y vas con otros ojos porque todo te va sorprendiendo. La verdad es que corremos el riesgo de pensar que de Auschwitz lo sabemos todo. Hemos visto películas, series o hemos leído libros y pensamos que lo sabemos todo y no es así. En uno de los anexos del libro en donde se cierra con lo que ha pasado con estos personajes históricos, que aparecen en la novela, se dan datos que me sorprendieron y me asustaron mucho cuando conocí que el 30% de los europeos sabe poco o nada de lo que pasó en Auschwitz y esto sí que es peligroso. En Estados Unidos es peor porque el 40% no sabían lo que había pasado en Auschwitz y el 66% de los millennials, es decir de nuestro futuro, no han oído hablar de Auschwitz, ni saben quién es Hitler, ni les hables del Holocausto porque están perdidos.

Me llama mucho la atención tanto en la novela como en la vida real como personas como María Mandel o Irma Grese llegaron a convertirse en esas bestias y más siendo mujeres ya que no estamos acostumbrados a que sea así

Claro porque no estamos acostumbrados a las mujeres como oficiales de las SS con la pistola, con la fusta y con el látigo. María Mandel fue la responsable de medio millón de muertes y asesinatos en Auschwitz, sobre todo de mujeres y niños. No te cuadra que una mujer sea capaz de actuar con ese grado de maldad. Que sean capaces de ser tan crueles. Incluso los barones como Mengele se asombraban de que una mujer fuera más cruel y sanguinaria que ellos mismos.

Sorprende porque primero no se ha contado tanto y segundo porque no tenemos adaptada la mentalidad para pensar que una mujer puede ser tan malvada cuando realmente ni la maldad ni la bondad tienen género. Hay personas buenas o personas malas sean del género, de la raza, o religión que sean. Yo todavía no entiendo esta maldad.

Me recuerda a uno de los supervivientes de Auschwitz que se dedicó, durante este último año a dar conferencias. El hombre es muy mayor y cuando le preguntan cómo es posible que ocurriese eso. Él que estuvo ahí decía que él seguía preguntándose cómo pudo pasar. Así que el resto que somos testigos indirectos es normal que nos preguntemos por todo lo que pasó porque choca mucho que el papel de la mujer no era el de orden y mando en 1942 que es cuando entre Mandel como jefa del campo de Auschwitz.

Llamaba mucho la atención porque, aunque son anécdotas, era una chica joven, guapa, el prototipo de la mujer aria, con ojos azules y que ves un rostro casi infantil y angelical. Poco a poco ves cómo va ganando el apodo de la bestia de Auschwitz y no te cuadra con la vida que tenía. Ella trabajaba en correos, tenía un novio polaco que odiaba a Hitler y que era contrario al nacional socialismo, su padre era zapatero e iba a misa todos los domingos con su familia. Intentar entenderlo con un mínimo de raciocinio es imposible porque no lo entiendes.

A pesar de lo mala que era María Mandel tenía una pasión por la música

Nos creemos que la gente que lee o le gusta la música clásica, que tocan un instrumento o que escriben poesía son seres angelicales y que no pueden hacer el mal. Nos olvidamos que el propio Hitler pintaba cuadros y quiso entrar en la Escuela de Arte en Austria a la que no le dejaron. Te preguntas cómo es posible y la respuesta es sí fue posible. Es verdad que en María Mandel y casi todos los oficiales nazis desarrollaron un amor por la música que no tenía límites.

Se convertía en algo paradójico porque odiaban a los judíos con la misma pasión que amaban la música clásica. Toda la falta de empatía que no tenían con los prisioneros a la hora de mandarlos a los hornos crematorios o a las cámaras de gas, pero, sin embargo, podían emocionarse hasta el llanto escuchando una aria de una ópera. El doctor Mengele después de realizar en el bloque 10 toda clase de experimentos como los llamaba él, pero que en realidad eran sesiones de tortura, iba a escuchar la orquesta de mujeres que creo la propia María Mandel en Auschwitz y hacía comentarios como que era imposible no emocionarse con Schubert.

Esa contradicción permanente que tenían los oficiales nazis es digna de estudio porque son dos cosas que no casan muy bien en la lógica aunque, no se puede buscar una lógica en lo que hicieron.

Me ha gustado mucho esa visión que le has dado a Ella de hacernos ver esa parte más humana dentro de los campos de concentración

Sí, además Ella es el único personaje de ficción que aparece en la novela, pero está basado en hechos reales porque existieron muchas Ellas. A través de la semántica quise homenajear a todas las mujeres que pasaron no solo por el campo de Auschwitz sino por los campos de concentración del III Reich.

Ella es la verdadera protagonista aunque ha llamado mucho la atención la figura de María Mandel, pero Ella y las palabras son las verdaderas protagonistas. Las palabras con ese poder que tienen, casi mágico, el poder liberador, el poder curativo, sanador es el verdadero corazón de Postales del Este. Las palabras son el refugio de las víctimas y del lector cuando está leyendo la novela.

La verdad que como te comentaba al principio me sorprendió mucho que un hombre me comentara que cuando se desentierre y se remueva la tierra de Auschwitz se conocerán muchas cosas. Me sorprendió mucho. Luego ya me fui documentando y es verdad que se encontraron mensajes, postales, cartas y todo tipo de planos sobre el funcionamiento de los crematorios. Me pareció bonito que la resistencia de una prisionera a la que se le niega todo, incluso la capacidad de poder escribir, porque estaba penado con la muerte, su particular resistencia de salvaguardar la memoria de todas aquellas personas que están siendo asesinadas fuera con la palabra. No puede salvarlas porque desde su posición no puede, pero sí que puede salvaguardar su historia y su identidad que es lo primero que les quitaban a los deportados cuando entraban a Auschwitz y, en ese gesto les quitaban la identidad y la historia que es lo que los nazis querían erradicar con los judíos.

Yo creo que es una resistencia bonita y es una manera bonita de valorar el poder de la palabra cuando se utiliza bien porque cuando se utiliza mal como cuando lo hacen los nazis también tiene su riesgo.

La caligrafía es la salvación de Ella

Es la palabra como pasaporte a la supervivencia. No solo a la suya propia sino a la supervivencia, no física, pero sí espiritual y existencial de todas las personas que murieron en Auschwitz. Ella tenía la mentalidad de que si escribía sus nombres los mantenía con vida aunque no salvara sus cuerpos, pero al menos que no quemen su identidad, su nombre que eso sería como quemarlos dos veces y, es lo que los nazis tenían planeado.

¿Cómo fue el proceso de documentación?

Este proceso es la parte que más me gusta de las novelas que he escrito. Me gusta mucho la historia y creo que es una radiografía de lo que cada uno de nosotros acabamos siendo. Siempre me he sentido atraída por esta parte de la historia aunque había parte que no conocía. Ha sido un proceso muy apasionado, ilustrativo, reconfortante y revelador.

Postales del Este es una historia bonita a la par que triste y que te encoje el corazón

La palabra se utiliza para contar un relato amable gracias a la caligrafía, las palabras de Ella y a ese barniz que dan las víctimas sobre el mal que hacen los verdugos. Además, está muy presente la esperanza y la importancia de la memoria. Eso es un barniz porque yo creo que al final de cada historia, por muy grave que haya sido, por muchas víctimas que haya tenido, por muy triste que haya sido y por mucho mal que haya habido en esa historia, al final, siempre ganan los buenos. A veces tiene que pasar mucho tiempo para que lo entendamos. En Postales del Este se ve claramente que la que ganó fue Ella y no la bestia de Auschwitz. De hecho, se cuenta que cuando fue al juicio de María Mandel muchas de sus víctimas no fueron solo para declarar sino para verla y decirle que al final habían ganado ellos. Después de todo, las víctimas salieron como vencedores a pesar de las víctimas que hubo y el sufrimiento por el que pasaron.

También podemos disfrutar de esta magnífica historia en formato audiolibro

Sí, ya se puede adquirir el audiolibro con las dos voces preciosas que lo han narrado tanto en la voz de Ella como la de su hija Bella. Yo lo he oído un poco y es una sensación muy agradable escuchar las palabras que tú has escrito en la voz de alguien.

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