Roger Michell: «Blackbird provoca en el espectador un debate interno sobre la legalización de la eutanasia»

Roger Michell con Sam Neill en San Sebastián. foto: E. Acín

La película es un remake anglosajón del film danés Corazón silencioso, que fue realizado por el director Bille August en el año 2014.


Blackbird es una obra dramática de ámbito familiar, que relata los últimos días de vida de Lily, que es interpretada por la actriz Susan Sarandon. La protagonista padece esclerosis lateral amiotrófica, una patología más conocida como ELA. La enfermedad se encuentra en una fase terminal, por lo que el personaje decide terminar con su calvario a través de la eutanasia. Lily convoca a su familia en una casa durante un fin de semana para explicarles su determinación. La revelación de sus intenciones ocasiona la reaparición de viejos conflictos con sus hijas y con el resto de sus familiares.

El director de la película, Roger Michell, reconoce que el largometraje no pretende incentivar una campaña política a favor o en contra de la eutanasia, por lo que el film no trata de alentar a la sociedad para que salga a la calle a manifestarse sobre este acto. «La película muestra la eutanasia como un derecho digno, ya que consiste en una muerte plácida sin sufrimiento. Sin embargo, considero que este tema se tiene que legislar con mucha delicadeza, debido a que pueden existir en el mundo muchas víctimas potenciales que sufran una mala eutanasia, y mueran con dolor», manifiesta el cineasta sudafricano.

Michell asegura que, con el paso de los años, «la eutanasia se convertirá en un fenómeno muy polémico, ya que la sociedad envejece paulatinamente y la esperanza de vida aumenta progresivamente en el mundo. Por lo tanto, los ancianos querrán controlar sus destinos en la vida y en la muerte».

El cineasta aspira a que el largometraje haga sopesar a las personas cuando salgan de las salas de cine, y apoya la idea de que el séptimo arte sea una expresión social, que haga que la gente medite sobre diversos temas controvertidos y humanos. «Blackbird provoca en el espectador un debate interno sobre la legalización de la eutanasia. El público reflexionará sobre su propia vida, en el instante en el que acabe el film y se levante de la butaca.», asevera el director.

El actor Sam Neill, que interpreta a Paul, realiza en la película un ejercicio de contención, porque su personaje tiene la responsabilidad de conferir estabilidad emocional a toda la familia. A pesar de sentir mucha lástima por la enfermedad de Lily, actúa con entereza y apoya su decisión, ya que comprende que no va a recular.

El intérprete norirlandés conoce de primera mano el tema de las enfermedades degenerativas, porque su madre padeció demencia senil durante dos años, e indica que está a favor de la eutanasia en casos muy particulares. «Mi madre fue una persona divertida, vivaz y brillante. Su fallecimiento fue una humillación que me rompió el corazón. Ella hubiera querido que se le practicara la eutanasia para que obtuviera un deceso digno. Si yo estuviera en esa situación, también preferiría que alguien me ayudara a morir con honor», argumenta Neill.

El actor y el director reconocen que no visionaron la película danesa original para no verse influenciados por ésta, ya que pretendían realizar un largometraje totalmente diferente. El cineasta comenta que las escenas fueron rodadas en orden cronológico, y añade que el título de la película hace referencia a la aparición en imágenes y en sonido de un mirlo durante varios tramos del film. Según Michell, «este pájaro se convierte en el espíritu de Lily, por lo que es un personaje vivo en la película». El largometraje cuenta con las interpretaciones de Susan Sarandon, Kate Winslet, Mia Wasikowska y Sam Neill, que tratarán de conmover y de emocionar a los espectadores con esta dramática obra.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*